Marisol Frías, de 35 años, era enfermera y trabajadora de prensa de Atsa. La mujer tenía el sueño de convertirse en madre y había sido internada en un sanatorio céntrico de esta capital para ser sometida a una cirugía laparoscópica ginecológica. En el quirófano sufrió una complicación y su anhelo quedó trunco: fue derivada a terapia intensiva y nunca pudo revertir su estado de gravedad.
Frías estuvo internada nueve días y las explicaciones médicas fueron escuetas y no convencieron a los familiares. Ante esa situación decidieron hacer públicos los reclamos y denunciar sobre un presunto caso de mala praxis.
Finalmente, en la tarde del miércoles, se había confirmado que estaba con muerte cerebral y horas más tarde se produjo el deceso de la mujer.
En la puerta del sanatorio hubo una vigilia y protesta reclamando justicia y el pronto esclarecimiento del caso. “Estamos destrozados. Nosotros éramos amigos y compañeros de trabajo”, contó Daniel Castro, dirigente del gremio de Atsa.
Con llantos y muy emocionado, repitió “no podemos creer lo que sucedió. Yo la vi el lunes pasado antes de que ingrese al sanatorio. Estaba feliz de poder hacerse la cirugía”.
Castro adelantó que insistirán ante la justicia para que se aclare que le sucedió a Marisol Frías. "Si hubo mala praxis que los profesionales se hagan cargo y sean responsables", agregó.
El cuerpo de la joven de la sanidad fue trasladado a la morgue judicial donde se le practicará las pericias y autopsia correspondientes antes de su entierro.
Denuncia
Franco, el hermano de la mujer, denunció que el médico responsable de practicar la intervención quirúrgica, el doctor Alberto Agote, "salió del sanatorio portando un arma de fuego con la que amenazó" a los familiares y amigos de la mujer.
"Hicimos la denuncia en la comisaria de la seccional Primera y esperamos que la Fiscalía actúe en consecuencia", señaló y agregó que hay más de 30 testigos y videos que registraron el tenso momento a la salida del sanatorio en calle Balcarce y Santiago.